El ayuno | ¿Una nueva moda o una nueva dieta?

20 marzo, 2019

¿El ayuno está de moda? ¿Seguro? ¿Es acaso una dieta?

Intentaremos no entrar en demasiados tecnicismos, pero te aclararemos por qué es positivo y cómo puedes beneficiarte de sus bondades si eres principiante.

Por qué no es una moda

El ayuno lleva siendo una práctica más o menos habitual desde que el hombre es hombre. Cuando éramos cazadores-recolectores, porque no siempre se tenía éxito cazando o recolectando y porque las temporadas mandaban. Según la zona donde habitaras así tendrías más acceso a unos u otros alimentos, pero eso de abrir la nevera o bajar al súper como que no se estilaba.

Si habías sido bueno cazando, comías hasta hartarte porque no había medios de conservación como ahora. Con lo cual más te valía hincharte bien la panza y despedirte hasta la próxima. Eso de comer 5 veces al día… NO. Pero vamos más allá. Fueran tres, dos o una comida, tampoco había un horario. Lo único que podemos asegurar es que no era una comida nocturna, pues claramente tampoco había linternas.

Más recientemente y debido a motivos religiosos se ha seguido ayunando. Días completos, e incluso de agua, o sólo de algunos alimentos, pero también se estilaba practicar el ayuno.

Y por desgracia, en muchos países sigue existiendo el ayuno forzoso, ya que no se tiene el acceso ilimitado a alimentos como disfrutamos en el hemisferio norte. Y es generalizar, pues las crisis también han traído ayunos selectivos a mucha gente que no se puede permitir por ejemplo comer carne y pescado habitualmente.

Queda claro, que no es una moda.

Entonces… ¿es una dieta?

Tampoco.

El ayuno programado, sea del tipo que sea, puede ayudarte a bajar el consumo total de calorías semanales, por ejemplo, pero también puede ser que no. Todo va a depender de lo que comas cuando rompas el ayuno. Así que, fórmulas mágicas no hay.

Existen varias formas de hacer ayuno:

  • Ayuno 12 horas: Este es fácil de conseguir: desayunas más tarde y cenas más temprano y ya estarás disfrutando de las ventajas que ofrece el ayuno, de las que hablaremos luego.
  • Ayuno 16:8: Consiste en condensar todo lo que comes en 8 horas, y dejar las otras 16 seguidas sin tomar nada que no sea agua o infusiones. Se puede aprovechar la noche que de forma natural ya supone para casi todo el mundo unas 8 horas de ayuno. No tienes que practicarlo todos los días, pero lo más fácil es no cenar. Y si lo realizas un par de días a la semana, es posible que sí consigas un déficit calórico sin sacrificar demasiado en el resto de comidas.
  • Ayuno 24 horas: No todo el mundo le ve las ventajas, pues si has tenido que hacerlo forzosamente en alguna ocasión por alguna prueba diagnostica por ejemplo, habrás comprobado que se pasa demasiada hambre, y que puedes tener dolor de cabeza y dificultad para conciliar el sueño. Digamos que es un ayuno “avanzado” y a priori no tiene más ventajas que el resto.

Como ves hay varias modalidades. Pero esto es algo pautado y programado, cosa que de por sí, y si quieres comenzar a probar sus bondades, no tiene mucho sentido. ¿Por qué? Porque como ya dijimos arriba, el reloj y el horario para comer tampoco debería estar marcado.

Es normal que tras realizar un patrón de comidas de forma constante desarrollemos “alarmas” hormonales para el hambre (como ya explicamos en el post de ¿Por qué el estrés me da hambre?). Pero de forma natural, el hambre debería regirse por otros parámetros fisiológicos.

Así que lo que te recomendamos es que pruebes a espaciar cada vez más tus comidas. Que intentes cenar más pronto o incluso no cenar algún día que tengas poco apetito.

Y te aconsejamos que no tengas miedo a saciarte después de un ayuno más o menos prolongado, pues eso hará que te vayas regulando y no vuelvas a tener hambre hasta varias horas más tarde.

Es posible que de esta forma, poco a poco te des cuenta que con 2 ó 3 comidas al día es suficiente. Si eres de poco cenar, igual puedes probar a tomar un caldo o una infusión. Y será normal que llegada la hora del desayuno tengas más apetito. Si desayunas bien, equilibrado y alimentos reales, no pasa nada que te sacies, de eso se trata. Es lo que haría tu antepasado en un mundo salvaje.

Si por otro lado eres de los que te levantas sin hambre, un café solo puede ser suficiente a media mañana para “espabilarte” pero aguantar perfectamente hasta la comida.

Lo único que sí recomendamos es que no cenes tarde. Puedes cenar “fuerte” si es tu momento de máximo apetito. También es normal si no has ingerido mucho a lo largo del día, pero si es demasiado tarde puede que empeore tu digestión y la fuerza de la Cronobiología te traiga mayor resistencia a la insulina.

El beneficio del ayuno no es otro que regular el hambre. Pero está claro que hacer super restricciones calóricas para después saltárselo con un “día trampa” comiendo comida basura no te hará avanzar en nada.

Los ayunos de esta manera también pueden ser un avance a la hora de adherirte a un plan. Muchas personas realmente se sienten mejor pudiendo saciarse cuando comen y luego, por tiempo y horarios, no tienen problemas en pasar muchas horas sin comer. Cuántas veces te habrás visto inmerso en un día duro de trabajo y “ni te acuerdas” de la comida. Pues es que en realidad funcionamos más o menos así. Nuestro apetito está condicionado por otras sensaciones como insatisfacción, aburrimiento, o simplemente un patrón social de “hora del café”, “hora de la merienda” u “hora de desayunar”, pero ignoramos el hambre real.

El fundamento del ayuno se trata sobre todo de poder reconciliarte con esas sensaciones.

Si decides programar el ayuno como estrategia para perder peso mejor que te pongas en manos de un profesional para que te guíe en este camino, y podáis decidir juntos si es un buen plan para ti.

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