¿Comida Real = Resultado Real? | El tamaño sí importa

4 abril, 2019

comida real

“Las vacas comen hierba y vacas son”

Esta es una frase totalmente sacada de contexto y que nada tiene que ver con la realidad de un ser humano (y por desgracia de muchas vacas tampoco), pero en consulta la utilizo por lo llamativa, y porque en un tono gracioso siempre consigue transmitir lo que vengo hoy a contar de forma más amplia y acertada.

Los dietistas-nutricionistas nos hartamos de hablar de comida real, de que no sirve de nada hacer la típica dieta, o de que la salud es mucho más que un peso. Y eso es cierto.

Pero hay tantos objetivos como personas. Y dentro de lo saludable, también hay muchos niveles de exigencia y todos son válidos.

Cuando eres una persona que padece sobrepeso, sufre dolores articulares, y se encuentra algo deprimido frente al espejo (por ejemplo), el primer paso sin duda es hacer examen de hábitos. Y de forma coherente, mejor ayudado por un profesional, comenzar a mejorar en la calidad de tu alimentación. Cambiar la vida sedentaria por algo más de movimiento y progresivamente dar pasos en una dirección: mejorar la salud.

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Pero quizá ya eres de los que comen de manera saludable, sueles hacer ejercicio, caminas todos los días tus 10.000 pasos, y mantienes un peso que está dentro del estándar de salud. Para los médicos eso significa estar en un índice de masa corporal entre un 20 y un 25. Y para los dietistas tener un porcentaje de grasa por debajo de 28-30 si eres mujer, y por debajo de un 20-22 si eres un hombre.

En este caso tu objetivo estará en la misma dirección (la salud) pero en un punto del camino más avanzado. A lo mejor entre tus objetivos está algún resultado deportivo, o quieres lucir cuerpazo en la playa. O simplemente no te conformas con el aprobado en salud, sino que quieres el sobresaliente. Porque siendo realistas, el que está más fuerte, come mejor, mantiene una relación sana con la comida y además tiene un porcentaje de grasa por debajo de 20, también tiene menos riesgo de lesiones, enfermedades no transmisibles (diabetes, hipertensión, cáncer) y mantendrá una mejor calidad de vida más tiempo.

Si estás entre estos “avanzados de la clase”, tenemos una noticia que darte: las calorías sí importan. Y por tanto el tamaño de la ración también. Así que sólo con comida real no tendrás suficiente para ganar puntos.

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Hay diferencia entre un producto insano sin calorías (refresco zero), un alimento sano con bastantes calorías (frutos secos tostados) y un alimento sano con muy pocas calorías (calabacín).

No quiere decir que tengamos alimentos prohibidos, pero hay alimentos, como los frutos secos precisamente, los cuales tendremos que medir o llevar más cuidado con ellos si entre nuestros objetivos está perder peso.

Son alimentos sanos, que podemos incluir en la dieta y no por ello dejará de ser saludable, pero tenemos que saber que pueden estar frustrando nuestro objetivo si ya hemos pasado del suspenso al aprobado y queremos ir a por el notable.

He nombrado los frutos secos, pero igual ocurre con las grasas, los cereales, las semillas, y en general con las raciones de cualquier alimento, incluso las frutas y las verduras.

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Muchas veces he escuchado: “Es sandía, es como el agua, puedo comer la que quiera, ¿verdad?”, y es entonces cuando utilizo la frase de “las vacas comen hierba y vacas son”. Porque claramente todos sabemos que comen mucha y están todo el día rumiando (porque es lo que les toca obviamente a las vaquitas del campo).

No se trata de que discrimines unos alimentos por calóricos, y te hartes a otros “porque puedes”. Se trata de que comprendas en que punto del camino estás, cuales son tus objetivos, vayas paso a paso y no subestimes las calorías.

No hay un culpable para el sobrepeso: no son las calorías, no es el azúcar, no son las grasas, no es el sedentarismo… es todo junto. Y de forma contraria, un “cuerpo 100% saludable” tiene que cuidar de todo a la vez. No valen unos sí y otro nada.

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