Día de la Mujer (al borde de un ataque de nervios)

7 marzo, 2019

El mundo de las dietas está absolutamente feminizado. Lo light es de color rosa, la del anuncio de la mayonesa ligera es una mujer, las portadas de revista con la dieta milagro de turno tienen una mujer (a la que no le sobra peso por cierto…), si ponemos en google la palabra “dieta” y le damos al buscador de imágenes, además de manzanas vemos cuerpos, manos y sonrisas de mujeres.

Hemos avanzado en muchas cosas pero el estereotipo de persona que se va a poner a dieta sigue siendo una mujer movida por la estética y no por la salud.

Hemos avanzado en la igualdad de derechos, pero no en la igualdad de deberes. Una mujer de hoy en día debe ser sofisticada, cuidarse, maquillarse, estar delgada, tener un trabajo fuera de casa de éxito, y dentro de casa también. Si has nacido con vagina, sabrás que lo de delegar no se lleva, así que te toca ser buena madre, pensar en si se acabaron los yogures, y si queda algo por planchar. Preparar las meriendas de los hijos y los disfraces de la fiesta del cole. Si tienes un marido “feminista” te ayudará en lo que tú le digas. Pero ser la mente pensante y organizadora es un trabajo y la mayor de las responsabilidades.

Así que vemos muchísimas veces en consulta la escena de una mujer, que lo da todo para los demás y no tiene más tiempo para ir al gimnasio. Desayuna sin hambre y rápido cualquier cosa. Come mal, poco o nada y llega a media tarde con necesidad de un atracón de satisfacción. Una paradoja entre lo que supuestamente perseguimos y lo que realmente ocurre. Un círculo vicioso que no sufren los hombres.

No es de extrañar que nos alimentemos peor si la tarea de las comidas en casa sigue siendo cosa de mujeres, pero no damos abasto.

Por si se podría pensar que es casualidad y no causalidad, ahí van unos datos:

  • Los accidentes cerebro-vasculares afectan más a mujeres que a hombres (55.000 más en el último año en EE.UU), teniendo como principal causa: el sobrepeso, la mala alimentación y estilo de vida, hipertensión, estrés y uso de tratamientos hormonales, incluidos la píldora anticonceptiva.
  • Las enfermedades no transmisibles (diabetes, cáncer, hipertensión…) son la primera causa de muerte en mujeres, ya que aunque vivimos más años la morbilidad es mayor que en hombres.
  • La depresión es 2 veces más frecuente en la mujer que en el hombre. O sea por cada hombre con algún trastorno de salud mental, hay 2 mujeres.
  • Una de cada 3 mujeres ha sufrido o sufrirá alguna agresión sexual a lo largo de su vida.
  • La insatisfacción corporal es mayor en mujeres que en hombres, y de hecho el 90% de personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria son mujeres.

Este estereotipo (muchas veces autoimpuesto) de Superwoman que tiene que llegar a todo nos está haciendo mucho daño. Demasiada autoexigencia, mala adaptación evolutiva a un elevado porcentaje de grasa corporal y mayor sensibilidad hormonal a ciertos niveles de estrés, hacen que estemos en desventaja frente a los hombres en estos temas de salud.

¿Qué podemos hacer? Dejar de intentar ser perfectas y entender que alimentarse bien forma parte de algo más que perder 6 kilos para “la operación bikini”.

Se trata de cuidarnos y priorizar la salud, y no cumplir con todo a costa de ella.

 

 

Por Nerea Rivera

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