El secreto de por qué NO hacer dieta

24 enero, 2019

NutricioNeo lo formamos dos personas: Alicia y yo, Nerea. Pero hoy voy a hablar en primera persona.

A lo largo de los años, desde muy jovencita, mucho antes de dedicarme a la nutrición profesionalmente, he hecho dieta. La primera vez baje muchos kilos, casi 20, hasta quedarme excesivamente delgada. La base de todo era comer ensaladas (por aquel entonces no me gustaba casi ninguna otra verdura, ni los purés) y hacer de 2 a 3 horas de cardio en la elíptica del gimnasio.

Bajé de peso, y al principio, incluso a pesar de que había personas que me preguntaban “si me había pasado algo” me sentía bien. Estaba flaca.

Lo curioso es que, muy a pesar de la algarabía inicial, cuando la gente se acostumbró a verme delgada, yo dejé de verme bien. Sabía que estaba delgada, no crucé la línea de obsesionarme (gracias a Dios), pero no me gustaba. Pasaron los años y cogí algunos kilos, los volví a bajar y así “me mantenía”.

El problema residía en: 1. Un error en la definición del objetivo 2. Un absoluto desconocimiento de cómo hacer las cosas 3. Una baja autoestima

Con los años, y alguna que otra pirueta del destino, acabé estudiando un Ciclo Formativo de Grado Superior: Dietética y Nutrición.

Al principio tienes la sensación de que aprendes muchísimo, pero el día que arrancas en la consulta y observas como las dietas más elaboradas, las que más te cuesta cuadrar de macro y micronutrientes, afinando kilocalorías, etc… a veces sirven y a veces no.

Yo misma veía algunas dietas y me decía: “yo como eso y engordo”.

Para todo hay una primera vez, y un día me llegó un chico a consulta que quería ganar peso. Comía a todas horas y de todo, y no engordaba. Si conseguía ganar 1 kg de peso, con un resfriado perdía 3.

Así que me encontré que, o era todo cuestión de genética (y entonces… ¿para qué servía lo que yo había estudiado?) o no era sólo cuestión de lo que comes, sino que tenía que haber mucho más.

Y mucho más es lo que sigo estudiando cada día para entender lo que vengo hoy a traducirte:

  • La dieta no es un dogma que se sigue con una fecha de inicio y de final sin evolución. La alimentación que lleves evolucionará contigo, para nada es estática. Así que entiende que ningún menú de 15 días ni de un mes va a hacerte cambiar. Puede hacer que pierdas algún kilo de peso, pero no cambiará ni tu físico, ni tu interior, ni tu salud.
  • Lo que comemos es una parte de un todo. La palabra dieta se ha manchado de años de prostitución de la salud. Sí, así de claro. La salud se ha prostituido para las farmacéuticas, la nutrición se ha prostituido para la industria alimentaria y nutracéutica, y ahora tenemos que arreglar el agravio.
  • El todo al que pertenece la alimentación, es el estilo de vida en general. No vale si comes “perfecto” y no te mueves nada. No vale si entrenas como un loco y luego “comes como un cerdo” (como han dicho algunos recientemente). No vale si comer y entrenar complica tu existencia hasta el punto de no poder compartir festejos con amigos, o disfrutar en un viaje. No vale si comes de todo porque estás delgado y “te lo puedes permitir” (pregúntaselo a tu corazón y a tu hígado). No vale si fumas y bebes hasta reventar cada fin de semana, pero entre semana eres el rey de las recetas “fit”. No vale que te funcione muy bien eliminar los carbohidratos, y te pases el año perdiendo 5 kg en 2 meses para cogerlos en verano, y repetir la operación en Navidad.
  • No vale todo.
Te diré lo que es LA DIETA y por qué no “hay que hacerla”.

La dieta proviene del latín diaeta, y este del griego díaita, que significaba “manera de vivir”.

Uno no “hace” su manera de vivir. Uno cada día, en cada momento, vive, no lo tiene que tener escrito en un papel y colgarlo con un imán en la nevera.

Uno se levanta, práctica sus costumbres, siente, ama, come, corre detrás del autobús, se ríe, llora, hace el amor, se prepara un tentempié… no lo piensa. Nadie debería decirle a otro como tiene que vivir. Pero es lógico que todo el mundo busque la mejor manera, la que le haga feliz.

Y ahora voy a hablar por NutricioNeo.

Aquí no vamos a decirte cómo tienes que vivir. Pero si quieres cambiar (a mejor) y quieres conocer el camino hacia una vida más saludable, sí vamos a ayudarte. Porque podemos contarte cómo mejorar a la hora de definir el objetivo, porque podemos aportarte los conocimientos para comer mejor, y porque vamos a ayudarte a que vayas consiguiendo verdaderos cambios que reforzarán tu autoestima.

Apúntate a nuestros Talleres de Alimentación Saludable para aprender por fin cómo conseguirlo. Porque tenemos la certeza de que llevar una vida saludable es posible.

¡Plazas limitadas!

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