Tú y tus circunstancias: Cronobiología

6 febrero, 2019

Homeostasis

La homeostasis es un término que se acuñó en 1860 por el fisiólogo Claude Bernard, quién describió que los organismos poseemos distintos mecanismos internos que permiten mantener constantes las funciones del cuerpo pese a los cambios externos. Por ejemplo, que a pesar del frío o el calor, tenemos estrategias para mantener la temperatura corporal. Que a pesar de los alimentos que ingerimos, el pH del estómago se mantiene. O que a pesar de las calorías que consumimos, el cuerpo siempre intentará mantener un “set point” o punto de referencia.

cronobiologia

Parece que esta autorregulación permite mantener el medio interno estable y por tanto un estado de salud óptimo.

Alostasis

Pero en 1988, Peter Sterling (neurocientífico de la Universidad de Pennsylvania) dijo que un medio interno estable, sugiere que es estático, y nada más lejos de la realidad. Así que describió un término nuevo: alostasis, que describe que un medio interno cambiante, que se adapta constantemente es el que permite resolver los problemas, y que un medio demasiado estable lleva al organismo a las situaciones extremas que pueden poner en riesgo la vida.

A esas alturas del siglo XX ya había aparecido otra rama de la biología: la que estudia los ritmos que marcan los ciclos reproductivos, las mareas, las migraciones de las aves, las variaciones de presión sanguínea, los ciclos del sueño y vigilia, etc. Esta es la cronobiología.

cronobiologia

Y ha sido en los últimos 20 años que esta ciencia ha ido cobrando importancia.

Los primeros pasos los dieron, ya en la década de los 60, Franz Halberg (EEUU), Colin Pittendigh (EEUU), Jurgen Aschoff (Alemania) y Alain Reinberg (Francia). Sin embargo aún hoy no es una ciencia que esté ampliamente integrada en campos como la medicina.

¿Dónde se aplica la cronobiología?

Dónde primero se observaron los efectos del reloj fue en el ámbito del deporte de competición. La mayoría de los récords deportivos se dan entre las 16 y las 20 horas de la tarde, así que se estudió como aumentaba el rendimiento deportivo en función de la hora del día.

Son hallazgos muy importantes, que evidentemente se basan en la actividad cardiovascular, respiratoria, la temperatura corporal y la función hormonal.

También sabemos que la presión sanguínea está más alta por la tarde, que los infartos se dan mayoritariamente entre las 6 y las 11 de la mañana, cuando el cortisol está más alto, y que algunos tratamientos farmacéuticos funcionan mejor a algunas horas del día gracias estos ritmos circadianos.

Dentro de la cronobiología tenemos los ciclos infradianos, ultradianos y circadianos. Estos últimos son los que se rigen por la luz y la oscuridad, y por ciclos de 24 horas aproximadamente. En estos últimos se ha centrado la cronobiología para estudiar cómo nos afectan las condiciones ambientales.

cronobiologia

Tenemos varios “cronómetros” y “contadores” en el cerebro que nos permiten, aún sin reloj de muñeca, saber, por ejemplo cuando nos han pasado las cosas. Cuando recordamos somos capaces de poner etiquetas temporales a los acontecimientos, algo básico en nuestro desarrollo como personas. También somos capaces de predecir con exactitud la cadencia de una melodía y del ritmo en un paso de baile. Tenemos un “tic-tac” interno que se encuentra en el hipotálamo. Concretamente el núcleo supraquiasmático, y que es capaz de medir el tempo de todas nuestras funciones, incluido el tiempo que tiene una célula para comenzar a dividirse y hasta cuando podrá vivir.

Como se puede entender, las aplicaciones de este conocimiento pueden ser muy importantes y numerosas en la medicina de este siglo.

Más aplicaciones de la cronobiología

Hasta hoy lo que ya podemos avanzar, es que la exposición a la luz solar estimula la producción de melatonina (que será la que nos haga dormir adecuadamente), que los niveles de cortisol deberían estar más altos por la mañana, y que la alteración de esto debido a la dieta y el estrés que sufrimos pueden alterar nuestros ciclos de sueño. También sabemos que los carbohidratos por la noche aumentan la resistencia a la insulina, que realizar ejercicio aeróbico es mejor entre la 18 y las 20 horas, las actividades de fuerza mejor entre las 15 y las 17 horas, y que otros deportes de precisión y concentración sin embargo obtendrán mejores resultados por la mañana hacia las 12 h. También sabemos que la percepción del dolor es menor por la mañana y que los ataques de asma aumentan por la noche.

cronobiologia

La conclusión de todo esto es que, aunque disponemos de mecanismos internos que consiguen mantener las funciones vitales en orden, si le dejamos todo el trabajo a la homeostasis podemos “errar en el intento”, y sin embargo, con gestos tan simples como pasear al aire libre, evitar la luz artificial de las pantallas por la noche, cenar temprano y eliminar los azúcares, podemos reconciliarnos con nuestros relojes biológicos. Tu cuerpo no es un ente que se cuida solo, puedes hacer mucho por él. Y respetar los ritmos circadianos puede ayudarte.

¿Quieres saber si estás en hora? Puedes comprobarlo aquí.

 

Por Nerea Rivera

1 people reacted on this

Leave a Reply: